El nuevo Seguro Popular de Salud está destinado a los trabajadores no asalariados, el auto empleado y desempleados, así como a sus familias. Todos los integrantes de una misma familia – menores de edad, los padres y suegros mayores de 64 años que vivan bajo el mismo techo- podrán recibir el servicio por la misma aportación, la cual será proporcional a la capacidad de pago del propietario del seguro.
En México la seguridad social protege aproximadamente a 55 por ciento de la población, principalmente a través del IMSS y del ISSSTE. Sin embargo, hoy más de 45 millones de mexicanos carecen de protección social en salud, la mayoría de ellos, auto empleado, que pertenecen a los estratos más pobres de la población.
Se estima que anualmente entre 2 y 3 millones de familias se ven en la necesidad de pagar de su bolsillo elevados gastos derivados de la atención de la enfermedad de alguno de sus miembros lo que en muchos casos, los conduce al empobrecimiento.
Además, el gasto de bolsillo desincentiva la aplicación de medidas preventivas, pues los pacientes suelen posponer su atención hasta que la enfermedad se agrava, generalmente, de manera irremediable. Se calcula que en México alrededor de 30 por ciento de la atención médica se posterga debido a la falta de cobertura de la seguridad social.
A partir de enero de 2004 anualmente se integrará a este nuevo esquema de seguridad social 14.3 por ciento de la población, de tal forma que en 2010 la totalidad de los mexicanos contará con seguridad social. La reforma prevé también una mayor inversión federal y estatal en salud que permitirá atender las demandas de la población que gradualmente se incorporará al sistema. La meta es hacer de México un país de derechohabientes.
Invertir en salud es invertir en México. Invertir en nuestro mejor capital: el capital humano. El bienestar personal y el desarrollo de la nación se construyen sobre la base de una población sana.
Con la fuerza que nos da esta nueva Ley y con el gran esfuerzo que se realiza en infraestructura médica en el país con la construcción, equipamiento y puesta en marcha de cientos de centros de salud, lograremos que todas las personas tengan acceso a los servicios médicos sin importar su edad o su condición social, su situación laboral o económica.
La experiencia internacional ha demostrado que un esquema de seguridad social universal es el principal instrumento para la redistribución del ingreso. En nuestro país, el Seguro Popular de Salud es un paso firme hacia la consolidación de una sociedad más justa y sienta las bases para garantizar la protección financiera en materia de salud de ésta y las próximas generaciones de mexicanos.
Beneficios directos para la población
Elimina cuotas de recuperación.
Reduce el pago de bolsillo.
Incrementa el acceso a medicamentos.
Amplía la oferta pública de servicios.
Evita injusticias y discriminación por razones económicas.
Elimina la discrecionalidad.
El Programa Nacional de Salud 2001-2006 establece a la Protección Financiera como una de las líneas estratégicas de acción de la actual administración. El objetivo principal es brindar protección financiera a la población sin seguridad social a través de un esquema de aseguramiento justo con el fin de reducir el pago de bolsillo y fomentar la atención oportuna de la salud.



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