Seguimos comentando la situación causada por la crisis económica mundial y sus efectos directamente en los patrones de consumo de las familias mexicanas. Las personas ahora hablan más con más frecuencia de cómo han cambiado un poco sus prioridades y la manera de consumir. En cuanto a los bienes de consumo alimenticio específicamente abarrotes y perecederos, las ventas se han incrementado, poco, pero se van defendiendo. Esto es porque las personas tienden a consumir más para ellos mismo, ante el temor natural de conservar el sustento alimenticio de sus familias, dejando de lado el consumo de bienes duraderos como electrodomésticos y en términos más cercanos a los bienes de consumo masivo, el tabaco y el alcohol.
La realidad es que los precios de los alimentos han incrementado y presentan la baja sensibilidad a los efectos en la demanda en cuanto a las variaciones de sus precios.
Pero ojo, las familias con menores ingresos son las más afectadas ya que son las que normalmente consumen este tipo de producto en mayores cantidades a comparación de los bienes duraderos como ropa, electrodomésticos y otros bienes, lo que se traduce en menor poder adquisitivo.
Para saber más pueden consultar el Índice Nacional de Precios al Consumidor.
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