Era esperarse, las últimas estadísticas confirmaron que la industria automotriz vive la peor crisis de su historia. El pasado febrero la producción cayó 38 por ciento, las exportaciones 44.6 por ciento y las ventas internas 29.2 por ciento, según informó ayer la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz. No hay duda de que 2009 sea el segundo año consecutivo, tras varios años de crecimiento, en el que la demanda, exportaciones y ventas caigan drásticamente. Esta tendencia es a nivel mundial, tema que afecta directamente en México. En 2008 fue del 4 por ciento al situarse en 70.2 millones de autos. GM siendo una de las firmas más afectadas está a la espera de la ayuda del gobierno de Barack Obama.
Teniendo todo lo anterior en cuenta, aquí en México se presento el proyecto de autos eléctricos. Se manejará con la marca Zilent y la compañía netamente mexicana que dirige Houssein Carlos Take, con el apoyo en lo comercial de Roberto Albores Jiménez, optó por seguir adelante, pese al mal momento de la industria automotriz e incluso la devaluación del peso, convencidos de que hay una oportunidad de mercado para vehículos de emisiones cero. Por años el sector automotriz y las petroleras bloquearon la llegada de autos eléctricos, pero el tema sobrecalentamiento y cuidemos al planeta se ha convertido en una realidad. Las armadoras poco a poco han incorporado vehículos “híbridos” o sea de gasolina y eléctricos e incluso algunos de estos últimos.
Los Zilent estarán en el mercado en 45 días en la primera de 10 distribuidoras que se prevén abrir en el país por esta compañía que invertirá alrededor de 8 millones de dólares. De entrada se tiene una flotilla de 100 automóviles de fabricación china y que utilizan tecnología canadiense. Cuentan con 6 baterías con una capacidad para 150 kilómetros, suficientes para el DF en el que el recorrido promedio diario anda en 40 kilómetros. Obviamente es un vehículo urbano, no apto para carreteras puesto que alcanza una velocidad máxima de 45 kilómetros por hora. Las unidades costarán 130 mil pesos que de entrada podría ser no muy atractivo frente a un Chevy que anda en 104 mil pesos. La ventaja es que no paga ni tenencia, ni verificación y la electricidad es más barata que la gasolina.
El costo por carga completa estaría entre 4.80 y 18 pesos, dependiendo de la tarifa que se pague. Los servicios son más accesibles que un auto convencional. El uso de transporte eléctrico ya no es tan inusual. En la capital cantidad de empresas se valen de esa tecnología para sus flotillas de reparto, que será uno de los nichos de Zilent. El mismo gobierno de Marcelo Ebrard utiliza unidades de esa índole para infraccionar los autos mal estacionados. También está el trolebús, el Metro, el Suburbano que en conjunto contribuyen a mejorar el medio ambiente. De ahí la apuesta de Zilent.

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Por fin, ya es hora de empezar a pensar en vehiculos mas eficientes y menos contaminantes, en America se estan haciendo avances en este tema por ejemplo si cliqueas en el nombre se muestran ejemplos. Saludos a todos.
Gabriel Gonzalez