Las cifras de crecimiento muestran que nada se ha hecho para revertir la tendencia negativa, y para construir los cimientos de un crecimiento elevado, general y sostenido del PIB. Al final de cuentas, independientemente de cómo se mida, el crecimiento de nuestra economía deja mucho que desear.
Existen distintas maneras de analizar la economía. Una de ellas consiste en comparar, un determinado periodo de tiempo, con el mismo periodo del año anterior. Por ejemplo: comparar la producción de bienes y servicios (el PIB: Producto Interno Bruto), del primer trimestre del 2003, con la producción de los tres primeros meses del 2002. Otra forma de examinar la economía, consiste en comparar lo sucedido en un determinado periodo con lo acontecido en el periodo inmediatamente anterior. Por ejemplo: comparar el desempeño del PIB, a lo largo de los tres primeros meses de este año, con lo sucedido durante los tres últimos del año pasado.
El INEGI informó que, en términos anuales (comparando lo sucedido en el primer trimestre del 2003, con lo sucedido en el primer trimestre del 2002), el crecimiento del PIB en México fue del 2.3%, del cual hay que hacer, de entrada, dos comentarios. Primero: si bien es cierto que la producción de bienes y servicios creció, ese crecimiento fue insuficiente, muy por debajo del mínimo que requiere la economía mexicana: 7%. Segundo: además de bajo, ese crecimiento fue disparejo. La construcción creció 5.9%; los transportes, el almacenaje y las comunicaciones aumentaron 4.3%; el sector de los servicios financieros, los seguros, las actividades inmobiliarias y de alquiler creció 4.1%; la generación de electricidad, gas y agua registró un crecimiento del 3.0%; los servicios comunales, sociales y personales crecieron 2.1%; el comercio, los restaurantes y los hoteles aumentaron 1.6%; 1.3% la minería; 0.9% la industria manufacturera. Por su parte, la actividad agropecuaria, la silvicultura y la pesca decrecieron 0.2%.
Si comparamos el PIB del primer trimestre del 2003, con el de los últimos tres meses del 2002, resulta que la producción de bienes y servicios se contrajo 0.49%, lo cual es preocupante, en primer lugar, por el hecho de tratarse de una contracción y, segundo, por el hecho de que el PIB suma ya tres trimestres consecutivos a la baja. En el segundo trimestre del 2002 la producción de mercancías creció, respecto al trimestre anterior, 0.89%; en el tercero lo hizo a una tasa menor, 0.60%; en el cuarto decreció 0.03% y, en el primero del 2003, la contracción fue mayor, 0.49%.
Si comparamos el primer trimestre del 2003, con el primero del 2002, resulta que la producción de bienes y servicios creció 2.3%. Si la comparación la hacemos entre los tres primeros meses de este año, y los últimos tres del pasado, el resultado es distinto: la producción decreció 0.49%. ¿Cuál de estas dos mediciones refleja mejor el desempeño reciente de la economía? Sin duda la segunda, que muestra, no solamente una contracción en la producción, sino la persistencia de una tendencia negativa, que se agravó, y que dura ya tres trimestres, sin que se haga lo necesario para revertirla, y para construir los cimientos de un crecimiento elevado, general y sostenido del PIB. Al final de cuentas, independientemente de cómo se mida, el crecimiento de nuestra economía deja mucho que desear.
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