Acuerdo Nacional para el Campo y el Desarrollo de la Sociedad Rural

por Val

en Créditos,Economía

El Acuerdo contempla acciones gubernamentales en ámbitos tan distintos como lo son los servicios de salud, la vivienda rural, el empleo temporal, la ayuda a adultos mayores, más subsidios por medio de Procampo, la comercialización y el abasto, el capital de riesgo, y muchos otros, que se justificarán, única y exclusivamente, si cada uno de ellos incide, de manera eficaz, en la productividad y la competitividad de los campesinos, en general, y de los agricultores, en lo particular. Si no es así, el Acuerdo no pasará de ser, en primer lugar, un catálogo de buenas intenciones y, en segundo término, un despilfarro de recursos. Los 281 acuerdos que integran el Acuerdo Nacional para el Campo y el Desarrollo de la Sociedad Rural, ¿están enfocados a este objetivo inmediato (elevar la productividad y la competitividad del campesino), sin cuyo logro el fin mediato (elevar las condiciones de vida de los campesinos) no se conseguirá?

El reto no es fácil, en primer lugar, ya que enfrentarlo con éxito implica aceptar que el progreso implica abandonar usos y costumbres, abandonar tareas y maneras de llevarlas a cabo, para hacer cosas nuevas, más productivas y más competitivas, lo cual en el caso de México implica aceptar, entre otras muchas cosas, que el futuro del campesino mexicano no se encuentra, ni en el maíz, ni en el frijol, cultivos que deberán sustituirse por aquellos que sean más rentables, para lo cual los campesinos deben abandonar sus usos y costumbres, lo cual es tanto como decir que deben progresar. Insisto: progresar implica abandonar usos y costumbres, abandonar tareas y maneras de llevarlas a cabo, para hacer cosas nuevas, más productivas y más competitivas.

El reto no es fácil, en segundo término, porque la economía campesina en México simple y sencillamente ya no alcanza para darle de comer al 25% de la población económicamente activa, que es la que labora en el campo, y que contribuye con el 5% del Producto Interno Bruto (PIB). ¿Qué quiere decir que una cuarta parte de la población económicamente activa genera el 5% del PIB? Que la productividad de cada uno de esos campesinos es baja, muy baja, bajísima, de tal manera que muchos campesinos producen poco, cuando la tendencia en los últimos siglos ha sido exactamente la contraria: que pocos campesinos produzcan mucho, lo cual es posible gracias al avance tecnológico aplicado a la producción, sobre todo, de alimentos.

Si el Acuerdo Nacional para el Campo y el Desarrollo de la Sociedad Rural no apuntala la productividad y competitividad de los campesinos, no será más que un catálogo de buenas intenciones y un despilfarro de recursos. Y para que las apuntale hay que reconocer, primero, que el progreso implica abandonar usos y costumbres y, segundo, que el campo no puede darle de comer, de manera directa, a una quinta parte de la población económicamente activa.

    Post Relacionados
  1. Banco DE México y la Reserva Federal de Estados Unidos establecen un acuerdo...
  2. 10 ideas para empezar un nuevo negocio...
  3. Economía Informal Y Boquete Fiscal...
  4. Beneficios del Consejo Nacional de Vivienda (CONAVI)...
  5. Nuevos Impuestos Para los Mexicanos...

No se permiten comentarios

Artículo Anterior:

Siguiente Artículo